miércoles, 26 de noviembre de 2008

Siete pasos previos para recibir la unción de Dios

Muchas personas oran como Eliseo: "Señor, dame una doble porción de tu unción". Sin embargo, no se dan cuenta de la preparación que involucra para que tal cosa milagrosa suceda. Aquí hay siete cosas que sucedieron en la vida de Eliseo antes de que Dios le permitiera recibir "la doble porción" de unción. Por Benny Hinn

Elías y Eliseo confrontaron al mismo enemigo y al espíritu de Jezabel. Elías enfrentó un espíritu demoníaco a través de esta mujer que en una ocasión hizo que huyera por su vida (1 Reyes 19). ¿Quién es Jezabel? El Señor dijo a la iglesia de Tiatira: "Pero tengo unas pocas cosas contra ti; que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos" (Apocalipsis 2:20). Claramente de esta porción de las Escrituras vemos que Jezabel es el espíritu de inmundicia y fornicación con el que debemos pelear actualmente. Solamente por la unción ese espíritu puede ser vencido.

Eliseo confiaba en Dios Antes de que Elías fuera llevado a los cielos, Eliseo declaró su lealtad y devoción a Dios repitiendo estas palabras: "Vive Jehová..." (2 Reyes 2:2, 4, 6). Nunca recibirá la unción de Dios hasta que aprenda a depender totalmente del Señor. Eliseo tuvo un modelo de rol maravilloso en el profeta Elías, aquel que estuvo delante de cuatrocientos profetas de Baal y declaró: "...Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas" (1 Reyes 18:36). Fue allí cuando cayó fuego y consumió el sacrificio.

Eliseo aprendió cómo servir De joven estaba trabajando en un campo, era tiempo de siembra, cuando fue llamado a transformarse en siervo de Elías (1 Reyes19:19). Venía de una familia de buena posición después de todo, tenía "doce yuntas de bueyes" (v. 19). Y Eliseo era, obviamente, un trabajador esforzado ya que su familia podría haber contratado un siervo para hacer la misma tarea. Arar y orar van mano a mano.Las Escrituras nos dicen: "...haced para vosotros barbecho; porque es tiempo de buscar a Jehová..."(Oseas 10:12).
En el momento que se comprometió con Elías se transformó en su siervo, no en su esclavo.¿Desea la unción? Involúcrese en una iglesia o ministerio y comience a servir. Cuando usted sirve está sembrando su vida como semilla para una unción que un día será suya. Antes de que Elías fuera llevado en un torbellino a los cielos, Eliseo prometió que nunca dejaría de estar al lado del profeta. Declaró: "Vive Jehová y vive tu alma que no te dejaré" (2 Reyes 2:4). Estaba diciendo: "Mientras que estés ungido, no me apartaré de ti".

Eliseo fue un hombre de fe. En los días finales antes de la partida de Elías se quedó con él más allá de las objeciones del profeta, mientras pasaban por cuatro lugares, Gilgal, Betel, Jericó y el Jordán. Cada uno tiene un significado especial. Gilgal es el lugar donde comienza la fe. Donde el maná cesó y los hijos de Israel tuvieron que vivir por fe y no por vista (Josué 5). Durante cuarenta años habían visto una nube de día y fuego por la noche, y maná sobre la tierra. Entonces, se terminó. Y así es con nosotros. La unción no vendrá a nuestras vidas hasta que comencemos a caminar en fe.

Eliseo sabía lo que significaba ser probado Después, fueron hacia Betel; sin embargo, Eliseo no abandonaba al profeta. Betel es el lugar de las pruebas y dificultades. Allí es donde Jacob huyó cuando corría de su hermano. Perdió su familia y comodidad y estaba durmiendo allí con una roca por almohada. Fue en Betel donde Jacob hizo un voto que si el Señor le dejaba "...volver en paz a la casa de su padre, Jehová será mi Dios..." (Génesis 28:21). De la misma manera, seremos probados antes de que Dios nos confíe su unción.

Eliseo sabía cómo llevar una guerra Los dos hombres de Dios fueron hacia Jericó, el lugar de la guerra. El lugar donde Josué había peleado su más grande batalla (Josué 6). Eliseo se transformó en un hombre de guerra en el espíritu. Entendía el poder que pertenece a cada creyente, que puede desatar cadenas y abrir puertas. Necesitamos darnos cuenta que "...las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para derribar fortalezas..." (2 Corintios 10:4). Cuando los demonios del infierno vienen contra usted, manténgase fuerte y declare "No permitiré que estas cosas me derriben; me quedo hasta que venga la unción".

Eliseo tenía una visión. Finalmente, viajaron hasta los bancos del río Jordán, donde el Señor probó la visión de Elías. ¿Era del hombre o de Dios? El profeta le dijo a su siervo: "...Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti". Eliseo dijo: "Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí" (2 Reyes 2:9). Elías respondió: "Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; más sino, no" (2 Reyes 2:10). En otras palabras, si tu visión es clara, y tus ojos están en las cosas de arriba, ¡la recibirás! Habacuc 2:2 declara "...Escribe la visión y declárala...".Hay tres llaves para que veamos una visión cumplida:1) Debe ser clara; es decir, no puede estar confusa y llena de preguntas.2) Debes correr para recibir, es decir que tu vida de oración tiene que intensificarse. Caminar, es oración... correr, es oración intensa.3) La visión es para un "tiempo específico". Espéralo. Nunca te rindas.Su fe es vital para el cumplimiento de la visión. De pronto, el profeta fue raptado y ¡llevado a los cielos! Una carroza de fuego apareció y, sin embargo, Eliseo pudo ver con suficiente claridad para tomar el manto que fue dejado. Caminó hacia el mismo río donde había visto al profeta Elías usarlo para separar el Jordán donde, nuevamente, milagrosamente se dividió (2 Reyes 2:14).

Fuente: La Corriente del Espíritu.